PERMISO PARA SENTIR

ACEPTAR TODAS NUESTRAS EMOCIONES PARA SENTIR LA VIDA

Solo podrás construir una Vida con Sentido si te permites Sentir la Vida.

Para sentir la vida es necesario que puedas habilitar toda la gama de emociones y que aprendas a habitar cada una de ellas

De acuerdo al lugar en que hayas nacido, la cultura, las creencias religiosas del momento y otras variables, parecería ser que hay emociones que están ¨bien vistas” o “permitidas” y otras que no.

En base a eso, aprendimos a hacer una división entre “emociones positivas” y “emociones negativas”.

Con lo cual hacemos lo mejor que podemos por mostrar más de las “positivas” y un enorme esfuerzo en esconder, reprimir o directamente eliminar las “negativas”.

Sin embargo las emociones son solo eso ¡EMOCIONES!, ni negativas ni positivas.

Ellas aparecen en nuestro cuerpo en la mitad de un parpadeo (125 ml/seg) y no hay nada que podamos hacer para que no aparezcan.

Reconocer las emociones que aparecen en cada momento nos permite integrar las experiencias a la propia vida en lugar de disfrazarla.

Cuando no nos permitimos transitar la tristeza, conectar con el miedo o la ira, lo único que logramos es posponer su expresión y potenciar los síntomas. Estas se transforman en fantasmas que, tal como los fantasmas que teníamos de niños, cuanta más oscuridad hay más se agrandan y más amenazantes resultan.

De esta manera ellas vuelven una y otra vez y cada vez con más fuerza, más robustas. 

Así ,las emociones reprimidas se alimentan de nuestra indiferencia y crecen en la oscuridad y cada vez es mayor el esfuerzo que hacemos para que no salgan a la luz, en nuestro empeño de que desaparezcan.

Esconder o reprimir las emociones incómodas, solo logra alimentarlas y aumentarlas.

Aquellas emociones que reprimimos aparecerán de múltiples maneras en nuestra vida, muy probablemente sean los otros los que nos las muestren o nos obliguen de la manera menos pensada y más irracional a que aparezcan.

Para ¨sentir menos¨, acortamos la respiración, apretamos los músculos, estrechamos o bloqueamos totalmente los canales por donde circula la sangre, la linfa, estrechamos la garganta…

Con cada bloqueo deformamos nuestros cuerpos,  poniéndolos de manera inconsciente, al servicio de nuestros fantasmas  y en lugar en lugar de ponerlos al servicio de la vida.

Dejamos de sentir. nos transformamos en seres sufrientes crónicos , sobrevivientes, autómatas.

Pagamos con nuestra vida el “beneficio” de no atravesar emociones que consideramos peligrosas o contrarias a la felicidad que tanto ansiamos y que más se aleja mientras menos sentimos.

Aprendemos a llenarnos de “cosas” para recuperar de manera artificial la felicidad que no sentimos.

Los bienes materiales se transforman en “protesis” que creemos disimulan lo que de verdad sentimos en nuestra más intima soledad.

 Pero el cuerpo no miente, los ojos no mienten.

El sufrimiento se ve en el cuerpo, se lee en la mirada, se escucha en lo no dicho, se siente en el no contacto.

Es entonces cuando dejamos de sentir la vida… y la vida pierde sentido.

Todas las emociones tienen un sentido.

El “combo vida” viene con todo el repertorio emocional. Todos venimos con un “pack emocional completo”.

SER VIVO es SER EMOCIONAL. De hecho, las emociones son las que nos impulsan, son nuestro motor. Dejar alguna de lado es simplemente imposible!.

Ser humanos nos da la posibilidad entonces de aprender y evolucionar a través de lo que sentimos y esto nos diferencia de los animales

SENTIR LA VIDA ES, hacerles lugar a todas nuestras emociones, darles espacio, habitarlas, ir a la profundidad para luego emerger fortalecido con la experiencia, renovado, más humano,  más vital, más poderoso.

Decirle SI a lo que sentimos, aprender su lenguaje, comprender nuestras emociones habilita un nuevo canal de comunicación con nosotros mismos.

A través de nuestras emociones se expresa el alma, ellas son el canal hacia una vida más plena y llena de sentido.