¿ Cuál es el Precio de Ser Reactivo ?

 

 

by Karina Cavalli

Vivimos en un mundo en el que todo  parece ser “para ayer”.

Corremos tironeados muchas veces por fuerzas que no llegamos a comprender…y sin embargo seguimos corriendo.

¿Adonde vamos? ¿Cuál es el motor que nos impulsa?

 

No hay tiempo para pensar y mucho menos tiempo para sentir! Pareciera que si paramos podríamos perder algún “tren”, es más …¿y si otros toman ese tren y yo no estoy ahí? ¿y si em quedo sin “mi” porción de la torta?

Y yo te pregunto:  Realmente ¿Es tu tren?, ¿tenés ganas de comer torta?

Nuestro cerebro más primitivo, el cerebro instintivo- emocional cuida y protege nuestra supervivencia. Es esta porción del cerebro la que en los tiempos de las cavernas, cuando éramos acosados por salvajes animales nos permitió correr a tiempo para salvar nuestra vida o atacar para defendernos.

¡NO HAY TIEMPO QUE PERDER , ATACA O HUYE, ES TU VIDA O LA DEL OTRO!

Pasaron muchísimos años desde aquella época, hoy no es común ver Mamuts en las calles  o leones en el metro… sin embargo , nuestro cerebro primitivo sigue ahí, intacto, como el primer día..alerta y al acecho.

Entonces, ¿qué nos diferencia hoy de aquel hombre primitivo?

Hace unos 160.000 años comenzamos a desarrollar lo que nos distingue de otros mamíferos, el cerebro racional.

Es la porción del cerebro que frente al impulso instintivo nos permite elegir si eso que propone “nuestro hombre de Neanderthal” es lo mejor para nosotros hoy o si tomamos otro camino.

Sin embargo, esta porción cerebral “civilizada” es mucho màs joven que nuestro Neanderthal, y por lo tanto menos entrenada, más lenta para encender motores. Necesita el triple de tiempo que nuestro cerebro primitivo para encender.

Esta porción del cerebro, llamada corteza prefrontal (CPF) es la depositaria de nuestro LIBRE ALBEDRÍO, ya que cuando se pone en marcha nos permite elegir como vamos a responder frente a lo que sucede, nos permite elaborar las emociones y comprender cuál es su mensaje.

Dicho esto, podemos deducir que cuando reaccionamos, estamos actuando desde nuestro hombre de Neanderthal, no somos libres de elegir sino que operamos desde nuestro más básico instinto de supervivencia.

Somos esclavos de nuestras reacciones. El precio que pagamos por reaccionar es nuestra libertad de elegir y decidir quienes somos.

Para que “despierte” nuestro cerebro màs “joven y evolucionado” pero menos entrenado, necesitamos darle tiempo de manera que despierte y ponga freno a la “bestia”.

NECESITAMOS AMPLIAR EL ESPACIO ENTRE EL ESTÍMULO EXTERNO Y NUESTRA RESPUESTA.

Crear rituales que nos permitan ampliar el espacio entre el estímulo y la respuesta .

De esta manera podremos construir un presente alineado con el futuro que queremos ,elegir en qué tren nos vamos a subir y de cuales nos queremos bajar, diseñarnos a imagen y semejanza de lo que queremos para nosotros y quienes nos rodean.

EL PRECIO DE SER REACTIVOS ES NUESTRA LIBERTAD

 PAREMOS DE REACCIONAR Y EMPECEMOS A ACCIONAR